Excelsior

CHINA.- Antigua gran promesa de la gimnasia, Zhang Shangwu sorprendió al mundo en 2011 tras caer en la mendicidad después de una lesión que significó el final de su carrera. Hoy subsiste gracias a las redes sociales.

Hace diez años Zhang Shangwu saltó a la prensa internacional después de que algunos internautas lo encontraran en la calle. Rápidamente levantó una ola de simpatía y recibió innumerables propuestas de empleo.

Pero el treintañero no fue capaz de remontar la mala racha. Tiene un lugar donde dormir, pero se ve obligado a hacer piruetas en la calle, su principal fuente de ingresos.

Desde su ciudad, Baoding, a 130 kilómetros al sudoeste de Pekín, ofrece citas casi todos los días a sus abonados en la aplicación Douyin (versión china de Tik Tok) para proponerles espectáculos de gimnasia.

Vestido con un chándal con los colores del equipo nacional, intenta lograr regalos virtuales, que los puede convertir en dinero.

Su descubrimiento en la calle en 2011 sirvió para centrar la atención en los gimnastas chinos, formados en centros de entrenamiento estatales, pero que en ocasiones tienen problemas para recuperar una vida normal una vez su carrera ha terminado.

PASOS POR PRISIÓN

Muy joven, Zhang Shangwu ganó en 2001 dos medallas de oro en la Universiada de verano -una especie de Juegos Olímpicos para estudiantes-. Estaba destinado a ser uno de los mejores del país.

Pero una lesión el año siguiente le obligó a poner fin a su carrera. Sin un diploma universitario, Zhang Shangwu tuvo varios pequeños trabajos, pero luego empezó a robar y pasó cinco años de prisión. Fue liberado en abril de 2011.

Sin perspectivas laborales, comenzó a hacer acrobacias en las calles hasta que fue descubierto por los periodistas.

Con su exposición mediática logró un trabajo de entrenador gracias a la intervención de Chen Guangbiao, un millonario ecologista y filántropo.

Tras un largo silencio mediático, el gimnasta reveló en 2020, en la red social china Weibo, que acababa de ser liberado tras un nuevo paso por prisión debido a un robo.

Cansado de la mediatización, ya no habla con la prensa. “Mi caso ya ha sido objetivo de innumerables reportajes, no me lo pidan más”, señaló.

Equipado de un micrófono y de un pequeño altavoz, Zhang Shangwu a veces se atreve con la canción. Recientemente lo hizo durante 40 minutos, hasta que el directo se interrumpió. Se le habían terminado los datos del móvil…

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