La Talacha

Francisco Cuellar Cardona

Los riesgos del desafuero

Fue en el mes de abril, pero de 1947, hace ya 74 años, cuando el Presidente Miguel Alemán quien sentía un odio descomunal contra Emilio Portes Gil, desapareció los poderes en Tamaulipas y tumbó del gobierno a Hugo Pedro González, hombre fiel al portesgilismo.

Las crónicas periodísticas y testimonios históricos hablan que dadas las circunstancias de la época, Tamaulipas se cimbró, los grupos de oposición eran muy débiles y todas las fuerzas políticas quedaron a merced del poderoso y vengativo gobierno de la República en manos del jarocho Miguel Alemán Valdés. Emilio Portes Gil cabeza del poderoso grupo en el poder, dobló las manos y guardó silencio. Incluso, dicen que ni cruzó mensaje ni palabras con Hugo Pedro González que aceptó sin objeciones el decreto de desaparición de poderes por parte del Congreso de la Unión el 9 de abril de 1947. Lo sustituyó en el cargo el matamorense de formación militar Raúl Garate Legleu.

Después de este episodio, al menos han existido dos intentos por parte del poder central, de quitar o tumbar a dos gobernadores de Tamaulipas:

A Enrique Cárdenas González, quien por su rivalidad política con el entonces poderoso Jesús Reyes Heroles, este trató de sacarlo del poder, incendiando el Estado, utilizando a Carlos Enrique Cantú Rosas y al Partido Auténtico de la Revolución Mexicana (PARM) para generar un caos y un clima de ingobernabilidad. En los ataques contra Tamaulipas y su gobernador, nunca estuvo ajeno el Presidente José López Portillo, que siempre le tuvo tirria a Don Enrique. Sin embargo no pudieron con él y Cárdenas González, finalmente terminó bien su sexenio.

Otro caso más reciente, fue el de Egidio Torre Cantú, quien tuvo que enfrentar la furia y la soberbia de un Presidente paranoico como Felipe Calderón. Cuando ocurre la mascare de San Fernando donde murieron 72 migrantes centroamericanos, Calderón lanzó una poderosa ofensiva contra el gobierno de Egidio; su objetivo era tumbarlo, pero tampoco lo consiguió.

Y ahora, estamos en la antesala de una nueva crisis política en Tamaulipas. El gobierno federal, argumentando una serie de acusaciones en contra del gobernador Francisco García Cabeza de Vaca, inició un proceso de desafuero para sacarlo del gobierno y procesarlo judicialmente.

La rivalidad y la confrontación entre el gobernador y el presidente ha sido pública, argumento que ha utilizado el gobernador para afirmar que es víctima de una persecución política por no someterse a los caprichos del poder central.

¿Quién tiene la razón?, eso solo el tiempo y la justicia lo dirá. El hecho es que este día, la Sección Instructora de la Cámara emitirá el fallo sobre el desafuero que a decir de los mismos diputados federales viene en contra del Gobernador.

Ante este hecho inminente, ¿qué viene para Tamaulipas?, pues es mucha la incertidumbre sobre lo que pasará tras el desafuero. La lógica dice que se quita un gobernador y se pone un sustituto para que concluya el periodo que falta: un año y 4 meses. Pero…¿qué pasará con la dinámica de la administración?; el tema de la seguridad es lo que más preocupa, ¿se puede volver a descomponer el Estado?, ¿puede regresar la violencia y las bandas del crimen volverán a imponer su ley?, ¿puede caer el Estado en la ingobernabilidad?.

“Esta tierra, ya ha sufrido mucho”, decía un spot de campaña en el 2016. Ya no puede sufrir más. Tamaulipas tiene casi tres décadas de sobresaltos y de gobiernos que han quedado a deber mucho a la gente. Ya es tiempo de un remanso de paz.

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