La Talacha

Francisco Cuellar Cardona

Tamaulipas necesita paz

Por donde se le quiera ver, hoy el poder de Tamaulipas está el limbo y frente a una inminente crisis de gobernabilidad que perjudica y afecta a los tamaulipecos.

El gobierno Federación está decidido, porque así lo cree, que hay delitos que perseguir en contra del gobernador Garcia Cabeza de Vaca, y no no va a ceder ni un milímetro para hacer valor su ley.

Si no es ahora, lo hará el 30 de septiembre del 2022. Mientras tanto le va hacer la vida imposible al gobernador, y de paso habrá daños colaterales que lamentar.

Por su parte el gobernador y sus asesores, están convencidos que esto es una persecución política con tintes electorales y se han atrincherado en una “verdad jurídica” en la que no están seguros de ganar, pero se están llevando entre los pies a todo un Estado y un pueblo que ha padecido en los últimos años, malos gobiernos; el mejor ejemplo es que hoy, dos están tras las rejas.

¿Qué hacer entonces?

Esto no puede verse como un juego de vencidas para saber quien tiene más fuerza. Aquí hay que pensar en Tamaulipas.

Si el gobernador es inocente de los cargos que se le imputan, puede enfrentar en libertad con toda la fuerza de la ley, una defensa transparente; pero tiene primero que despojarse de una investidura que según él y sus abogados y asesores, le permite ser inmune ante cualquier embestida jurídica. El que nada debe, dicen, nada teme. Entonces?. Si lo hiciera, le sobrarían aplausos y le daría autoridad política para enfrentar el juicio.

La Federación tiene tres escenarios previstos:

Que el Congreso de Tamaulipas designe un gobernador sustituto. Detenerlo, para lo cual ya existe una orden de aprehensión. Desaparecer los poderes, o intervenir militarmente en el Estado, así lo dice la Constitución, cuando hay un Estado en rebeldía.

Al intervenir la Federación, se impondría un gobierno provisional ajeno a los intereses del gobierno local.

Lo que algunos recomiendan al gobernador es que pida licencia y designe a una persona de todas sus confianzas y de su partido para que concluya el mandato sexenal. Incluso, seguir ejerciendo el poder a trasmano. Esto le daría certidumbre a la familia que hoy está siendo involucrada y arrastrada a una crisis de estrés y de terror. Y no solo eso: Tamaulipas seguiría transitando por la ruta institucional. Hoy a vox populi en el Estado le exige que dé la cara y enfrente la justicia, si en verdad no hay nada que ocultar.

Esta claro que en esta disputa que existe entre el gobierno federal y el gobierno de Tamaulipas, los cuidadanos son totalmente ajenos, por respeto se debe de actuar con prudencia, pensando en ellos y no en posiciones personales o de grupos.

La cordura, y no la víscera, debe prevalecer en estos momentos. Tamaulipas, es más que un grupo en el poder o un partido. Estamos en la antesala de una elección, en las urnas, la gente puede castigar o premiar a quien tenga la razón.

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