Perla Reséndez
VICTORIA, Tam.- La pandemia del COVID-19 ha dejado, además de casi 5 mil 500 fallecimientos en Tamaulipas, desempleo, pobreza laboral y alimentaria.
Los gastos para la atención de los enfermos, ha causado estragos en los bolsillos de las familias y generado algunas deudas que han trastocado el diario vivir de las familias.
De acuerdo con el IMSS, en los primeros cinco meses del año, en Tamaulipas se generaron apenas 7 mil 526 nuevos empleos; pero en el 2020, se perdieron 19 mil 964, por lo que aún falta recuperar 12 mil 438 plazas laborales.
De lo que pudieron volver a colocarse en su empleo o en uno nuevo, entre el primer trimestre del 2020 y el primero de este año, informaron haber permanecido sin empleo hasta un mes el 36.9 por ciento; el 32 por ciento afirmó haber durado desempleado de uno hasta tres meses, mientras el 11 por ciento duró sin empleo un lapso entre tres y seis meses.
El Consejo Nacional de Evaluación de la Política de Desarrollo Social (Coneval), estimó que la pobreza laboral, esto es el porcentaje de la población con un ingreso laboral inferior al valor de la canasta alimentaria, aumentó 3.8 puntos porcentuales a nivel nacional, al pasar de 35.6 por ciento a 39.4 por ciento entre el primer trimestre de 2020 y el primer trimestre 2021.
Entre los factores que explican el incremento anual de la pobreza laboral se encuentran la disminución anual de 4.8 por ciento en el ingreso laboral real y el aumento de las líneas de pobreza extrema por ingresos, esto es el costo de la canasta alimentaria, de 3.7 por ciento en zonas urbanas y de 4.0 por ciento en zonas rurales.
En el primer trimestre del 2021, el Coneval señala que el ingreso laboral real promedio de la población ocupada a nivel nacional fue de 4 mil 456.58 pesos al mes; en el caso de los hombres fue 4 mil 787.40 pesos y el de las mujeres, 3 mil 930.86 pesos; una brecha entre los ingresos laborales en este trimestre de 856.54 pesos.
Mientras que el ingreso laboral real de los ocupados indígenas fue de 2 mil 173.14 pesos, esto es, menos de la mitad del ingreso laboral real de los ocupados no indígenas (4 mil 619.90); es decir, una brecha de 2 mil 446.76.
Durante el primer trimestre del año, se observó también un aumento del Índice de Precios al Consumidor (INPC) respecto al registrado en el mismo periodo del año anterior.
La inflación promedio anual se ubicó en 4.0 por ciento, 0.6 puntos porcentuales superior a la del primer trimestre del año previo que fue de 3.4 por ciento, lo que podría deberse, en parte, al aumento en las variaciones anuales de los precios de los energéticos que se observaron en marzo de este 2021.
Así, en el primer trimestre del año, en promedio, las líneas de pobreza extrema por ingresos (valor monetario de la canasta alimentaria), aumentaron anualmente 3.7 por ciento en zonas urbanas y 4.0 por ciento en zonas rurales.
La estimación que hace el Coneval es que el porcentaje de la población con un ingreso laboral inferior al costo de la canasta alimentaria, aumentó del 35.6 por ciento en el primer trimestre del año pasado a 39.4 por ciento en el primer trimestre del 2021.
Entre los factores que explican este incremento se encuentra la disminución anual de 4.8 por ciento en el ingreso laboral real y el aumento en los precios de la canasta alimentaria durante el mismo periodo.
El impacto generalizado de la emergencia sanitaria y las medidas adoptadas para mitigar la contingencia provocaron la contracción de la economía; sin embargo, al cierre del 2020, diversos indicadores económicos mostraron signos de recuperación, que se volvieron a contraer en el primer trimestre del año, lo que podría estar relacionado en parte con el aumento de casos por COVID-19 durante estos periodos.

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