Adolescentes en riesgo: las cifras que muestran el otro Tamaulipas
Abandono escolar, embarazo adolescente, problemas de salud mental, violencia y desapariciones forman parte de los riesgos que enfrentan adolescentes en Tamaulipas, pero las cifras muestran que la realidad no es igual en los 43 municipios.
Perla Reséndez
VICTORIA, Tam.- A las siete de la mañana comienza una rutina que parece igual para miles de adolescentes en Tamaulipas: uniforme, mochila, salón de clases y la expectativa de un futuro todavía por construir.
Pero para algunos, esa ruta se interrumpe.
Unos dejan la escuela antes de concluir el bachillerato; otros enfrentan violencia dentro o fuera de las aulas, consumo de sustancias, problemas emocionales o un embarazo que modifica de manera anticipada sus planes.
Y los riesgos no son iguales para todos. Tampoco se presentan de la misma manera en los 43 municipios del estado.
El riesgo de quedarse fuera de la escuela
Las cifras oficiales muestran una brecha que suele perderse cuando se habla de la juventud tamaulipeca como un solo grupo.
De acuerdo con el Anuario de la Estadística Educativa del Estado de Tamaulipas, ciclo 2025-2026, publicado por la Secretaría de Educación, el abandono escolar en educación media superior alcanzó 6.1 por ciento durante el ciclo 2024-2025.
Pero detrás de ese promedio estatal existen diferencias importantes.
Cruillas registró la tasa más alta, con 17.2 por ciento, seguido de Antiguo Morelos, con 15.1; Nuevo Morelos, con 13.9; Guerrero, con 12.8; Mier, con 11.1; Villagrán, con 10.4; Llera, con 9.8, y Miguel Alemán, con 9.6 por ciento.
En el extremo contrario aparecen Méndez, con cero por ciento; Xicoténcatl, con 2.1; Palmillas, con 2.2; Jaumave, con 2.3; Jiménez, con 3.0, y Casas, con 3.5 por ciento.
La diferencia entre municipios obliga a mirar más allá del promedio estatal.
La estadística no explica por sí misma las causas del abandono, pero sí permite identificar los lugares donde el problema requiere mayor atención y abre una pregunta fundamental: ¿se está llegando a tiempo para evitar que los jóvenes dejen las aulas?
Cuando la adolescencia se adelanta
Otro de los riesgos que puede modificar de manera profunda el proyecto de vida es el embarazo a temprana edad.
Los registros de nacimientos del Inegi contabilizaron 130 nacimientos de madres de entre 10 y 14 años en Tamaulipas durante 2024.
A esta cifra se suman los registros de la Secretaría de Salud, que reportó 3 mil 12 nacimientos en adolescentes de 15 a 19 años entre enero y julio de 2025.
Además, los servicios de salud mantenían bajo vigilancia a más de 4 mil menores de 18 años gestantes.
La respuesta institucional se ha concentrado en prevención y educación sexual integral. Durante 2025, la Secretaría de Salud informó acciones preventivas en escuelas que alcanzaron a unos 8 mil 400 adolescentes.
Para 2026, el Grupo Estatal para la Prevención del Embarazo en Adolescentes mantiene jornadas y acciones de capacitación en distintos municipios.
Pero el desafío no termina con una plática.
La prevención implica que la información, el acceso a servicios de salud y el acompañamiento lleguen antes de que una adolescente quede expuesta a las consecuencias de un embarazo temprano.
El riesgo también está en la salud mental
La palabra “adicciones” suele relacionarse de inmediato con alcohol o drogas. Sin embargo, los riesgos que enfrentan los adolescentes abarcan también la salud mental y los problemas socioemocionales.
De acuerdo con la Secretaría de Salud de Tamaulipas, durante 2024 se identificó que más de 4 mil estudiantes de nivel medio superior estaban en riesgo grave de desarrollar o padecer una adicción o un trastorno de salud mental.
En 2025, la dependencia realizó 21 mil 748 tamizajes de salud mental y consumo de sustancias.
Este dato requiere una precisión: los tamizajes son evaluaciones para identificar posibles riesgos y no significan que todas las personas evaluadas tengan una adicción o un trastorno.
La diferencia es importante.
Una política de prevención no puede medirse únicamente por el número de personas evaluadas o por los talleres impartidos. También necesita conocer qué ocurre después de detectar un posible riesgo.
Durante 2024, la Secretaría de Salud reportó alrededor de 900 pláticas de prevención del suicidio en 328 escuelas, con una población impactada superior a 30 mil estudiantes.
Las cifras muestran una presencia institucional en materia preventiva.
Pero el verdadero desafío comienza después de la detección: identificar a quien necesita ayuda, canalizarlo, acompañarlo y conocer si efectivamente recibió atención.
Violencia que también ocurre en las aulas
A los problemas de salud y permanencia escolar se suma la violencia.
Bullying, ciberbullying, acoso y hostigamiento forman parte de los riesgos que las autoridades buscan identificar y atender.
Sin embargo, Tamaulipas todavía no cuenta con una radiografía pública reciente y homogénea que permita comparar su incidencia municipio por municipio.
La Secretaría de Educación participa con UNICEF y la Secretaría de Educación Pública en un diagnóstico sobre las capacidades del sistema educativo para prevenir y atender la violencia escolar.
El ejercicio contempla planteles de primaria en Xicoténcatl, Victoria, Nuevo Laredo, Matamoros y Reynosa, así como escuelas secundarias de Altamira, Miguel Alemán, San Fernando, Padilla, Tampico, Reynosa, Nuevo Laredo, Ciudad Madero y Matamoros.
El diagnóstico permitirá conocer con mayor precisión dónde y cómo se presentan estas situaciones.
Y ese conocimiento es necesario para dimensionar un problema que, hasta ahora, no cuenta con una medición pública homogénea en todo el estado.
Cuando el riesgo sale de la escuela
Existe además un riesgo particularmente grave: la desaparición de adolescentes.
Los registros de personas desaparecidas deben analizarse con cuidado, porque no todos los casos responden a las mismas circunstancias ni implican necesariamente la participación de grupos criminales.
Más que atribuir las desapariciones a una sola causa, el reto consiste en identificar los factores de vulnerabilidad y garantizar que cada reporte active una búsqueda inmediata.
De acuerdo con el Registro Nacional de Personas Desaparecidas y No Localizadas, en 2025 fueron reportadas como desaparecidas 169 personas de entre 12 y 17 años en Tamaulipas.
En ese periodo, la Fiscalía Especializada informó que 146 fueron localizadas, una de ellas sin vida, mientras que 23 permanecían sin ser localizadas.
En lo que va de 2026, se han reportado 221 menores de entre 12 y 17 años. De ellos, 208 han sido localizados con vida, mientras que 13 permanecen sin ser localizados.
La frontera tamaulipeca y ciudades como Reynosa, Matamoros y Nuevo Laredo concentran una parte importante de los casos que requieren atención.
Victoria, Tampico y Ciudad Madero también aparecen entre los municipios donde se han reportado situaciones relacionadas con menores no localizados.
La desaparición vuelve a colocar sobre la mesa la necesidad de que escuela, familia, salud, seguridad y las instituciones de protección de derechos trabajen de manera coordinada.
¿Estamos llegando a tiempo?
Tamaulipas comenzó a construir una respuesta institucional que busca coordinar a distintas dependencias frente a estos riesgos.
En mayo de 2026 se instaló la Red Estatal de Prevención y Atención contra Riesgos de la Educación Media Superior, con la participación de instituciones de educación, salud, seguridad, derechos humanos, DIF, SIPINNA, Fiscalía y planteles educativos.
La red contempla varios de los problemas que aparecen a lo largo de este panorama: adicciones, problemas socioemocionales, acoso y hostigamiento escolar y sexual, violencia en el noviazgo, ciberbullying, embarazo adolescente, prevención del suicidio y cultura de paz.
El diseño parte de una realidad: estos problemas no siempre aparecen de manera aislada.
Un estudiante que abandona la escuela puede enfrentar al mismo tiempo problemas económicos, familiares o emocionales.
Una adolescente embarazada puede requerir no solamente atención médica, sino acompañamiento educativo y social.
Y un joven expuesto a violencia puede necesitar apoyo psicológico, protección y seguimiento.
Por eso, el verdadero reto de la prevención no puede medirse únicamente por el número de talleres, pláticas, tamizajes o jornadas realizadas.
La pregunta es qué ocurre después.
¿Cuántos jóvenes detectados reciben atención? ¿Cuántos son canalizados? ¿Cuántos regresan a la escuela? ¿Cuántos reciben seguimiento? ¿En qué municipios disminuyen los riesgos y en cuáles aumentan?
Las cifras disponibles muestran que Tamaulipas enfrenta problemas que no pueden resolverse con una sola estrategia y que tampoco se presentan de la misma manera en todo el territorio.
El siguiente paso es medir si la respuesta institucional está modificando esa realidad.
Porque detrás de cada porcentaje hay un adolescente que todavía está a tiempo de cambiar su historia.
Y la pregunta sigue abierta: ¿estamos llegando a tiempo?



