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La negra historia del tratamiento de aguas negras en Coahuila

Desde el 2009 comenzaron a construirse plantas tratadoras de aguas residuales en Coahuila que hoy están inconclusas, abandonadas, dañadas por su falta de uso y, en algunos casos, sin plan para reactivarlas. Se gastaron al menos 100 millones en las plantas de Matamoros, San Juan de Sabinas y Sabinas, y estas siguen sin operar.

Este reportaje es parte del Hub de Periodismo de Investigación de la Frontera Norte, un proyecto del International Center for Journalists 

Por Francisco Rodríguez

Desde hace más de una década, tres plantas tratadoras de aguas residuales comenzaron a construirse en los municipios de Sabinas, San Juan de Sabinas y Matamoros, Coahuila. En total se han firmado contratos por 176 millones de pesos, pero las plantas siguen sin operar.

Dos de estas plantas están inconclusas y en abandono, y aunque sus rehabilitaciones han aparecido en los programas de obras de la Comisión Estatal de Aguas y Saneamiento (CEAS) de 2022 y 2023, sus estatus siguen siendo “inactiva” o “sin operar”, de acuerdo a las respuesta oficiales a solicitudes de información hechas para este reportaje.

Desde el inicio de su construcción han pasado por tres administraciones estatales y comienzan una cuarta; sin embargo, no han pasado de elefantes blancos con costo a los erarios municipal, estatal o federal, pues aunque no hay datos precisos de cuánto se pagó a los contratistas, se estima que al menos se desembolsaron 100 millones de pesos provenientes de diversas bolsas, según los estatus de avance. 

Hasta el momento no existe un deslinde de responsabilidades por haberlas dejado inconclusas. Germán Martínez Santoyo, director nacional de la Conagua, reconoció que existen plantas en Coahuila que requieren apoyos federales, pero al preguntarle por la responsabilidad de dejar obras inconclusas, respondió: “estamos trabajando en mejorar los servicios, es lo que te puedo decir”.

La planta tratadora de San Juan de Sabinas alcanzó un avance físico del 56% y está inactiva desde el 2016, según la respuesta a una solicitud de información hecha a la Comisión Estatal de Aguas y Saneamiento (CEAS) de Coahuila. En los terrenos donde se inició la construcción, apenas se mira un ruedo de cemento, sin forma; con varillas expuestas y cubículos en obra negra.

La planta de Matamoros llegó a un 75% de avance, según la Comisión Nacional del Agua (Conagua) y ha sido víctima de vandalismo y robos que han acentuado el deterioro. Desde el 2015 se desarrolló un expediente técnico por parte del CEAS para rehabilitarla, pero todo ha quedado en papel.

La planta tratadora de aguas residuales de San Juan de Sabinas quedó como una mole de cemento. Fotografía: Francisco Rodríguez.

Y la planta de Sabinas se concluyó, pero en 2021 y 2022 fue intervenida con recursos a través del programa de Hidrocarburos debido a afectaciones por la falta de uso. En la intervención se detectaron problemas estructurales en los muros. El gobierno del exgobernador Miguel Riquelme prometió concluirla antes de finalizar su administración, pero no lo cumplió. La planta continúa sin operar y todavía son visibles los daños en los muros, según se documentó para este reportaje en una visita hecha en septiembre de 2023. 

Antonio Nerio, quien fue director del CEAS, reconoció en entrevista -antes de terminar la administración estatal anterior -que concluyó el 30 de noviembre de 2023- que se le ha inyectado muchos recursos a las plantas sin que funcionen adecuadamente.

“Desafortunadamente el último proyecto para habilitarla, se tuvieron problemas de la estructura. Más de 10 años que estuvo seca y que se cuarteó y colapsó una parte del muro”, admitió sobre el caso de la planta en Sabinas.

La alcaldesa de este municipio, la priista Diana Haro Martínez, fue abordada por este reportero al término de la toma de protesta del gobernador Manolo Jiménez el primero de diciembre; sin embargo, se limitó a declarar que apenas le estaban compartiendo información sobre adecuaciones y equipamiento. 

El que habló fue el alcalde de Matamoros, Miguel Ramírez López, quien en entrevista reconoció que la obra inconclusa representó un quebranto para el municipio, el Estado y la empresa. 

“Fue un esquema de perder-perder y que desafortunadamente no ha encontrado un camino de solución”, lamentó. 

Inclusive, pronosticó que nunca se construirá por falta de dinero: “podrán pasar cuatro o cinco administraciones y no se construirá nunca una planta porque es demasiado cara y no se cuenta con los recursos”.

Y mientras nadie las termina y nadie paga por las obras abandonadas, las aguas negras, al menos las de Sabinas y San Juan de Sabinas llegan a desembocar y contaminar el río Sabinas: justo se han presentado 10 denuncias a la Comisión Nacional de Áreas Naturales Protegidas (Conanp) y en cinco ocasiones la Conagua ha multado al sistema de aguas de Sabinas por descargas en el río. 

 

Planta de Matamoros: vandalizada y abandonada

Para la construcción de la planta en el municipio de Matamoros, el CEAS firmó el contrato CEAS-APAZU-001-09-AP con la empresa TCC Compañía Constructora S.A de C.V representada por Jorge Arturo Torres Emery. El costo de la construcción sería de 51 millones 694 mil pesos.

El contrato fue firmado en 2009 y la planta terminaría el 12 de mayo de 2010, según se estipula en el documento. Esta planta que debería estar tratando 120 litros por segundo, está abandonada. 

Según respuesta a una solicitud de información a la Conagua, la planta se construyó con recursos del Fondo Concursable, del subprograma de tratamiento de aguas residuales, que tendría una inversión federal de 36.2 millones de pesos y una inversión estatal y municipal de 15.5 millones de pesos.

Las aguas negras de Sabinas desembocan en el arroyo Aguililla, cercano a la población de Sabinas donde juegan niños y niñas. Fotografía: Francisco Rodríguez.

Al cuestionar al CEAS sobre el estatus de esta planta refirió que la obra está afectada por el vandalismo y desde el 2015 se tenía un expediente técnico para realizar un proceso de rehabilitación con 23.3 millones de pesos, pero la rehabilitación nunca se concretó. Además, entregaron un oficio del 17 de enero de 2018 donde se le pide el apoyo al alcalde de la ciudad para el resguardo de las instalaciones debido al vandalismo, y le solicita vigilancia para “evitar incidentes de pillaje que puedan generar un deterioro mayor al que se tiene”.

En otra solicitud respondió que la planta sufrió robo de equipo por lo que se presentó una denuncia penal.

Actualmente la obra está abandonada: cuartos en obra negra, tubería sin conectar, una mole de cemento y la hierba crecida alrededor. 

El alcalde de Matamoros, Miguel Ramírez López, refirió que es una obra que el Estado nunca entregó al municipio, y que no consta en actas de entrega recepción de ninguna de las cuatro administraciones anteriores a la de él. 

Agregó que hay un litigio legal del Estado con la empresa por incumplimiento de contrato.

“Hemos estado esperando y siendo respetuosos de ese procedimiento, respetando nuestras competencias como municipio. Si tuviéramos la posibilidad jurídica de intervenir y hacer algún reclamo a través de una denuncia, con todo el deseo de que se pudiera recuperar el dinero que se haya invertido, que desconozco cuál sea el monto, claro que lo haríamos”, declaró el presidente municipal.

Sin embargo, el CEAS afirmó que no existe ningún litigio con la empresa TCC Compañía Constructora S.A de C.V.

Este equipo de investigación acudió a las oficinas de la empresa en Torreón a solicitar una postura con el representante, Jorge Arturo Torres Emery, sin embargo, no fue hallado en las oficinas, ni se comunicó al teléfono que se le dejó a su asistente.

Según la Conagua hay un avance de esta obra del 75%, por lo que se puede inferir que el avance financiero podría oscilar en el porcentaje equivalente, es decir, alrededor de 38.7 millones de los 51.6 millones que estipulaba el contrato. 

La planta tratadora de aguas residuales de San Juan de Sabinas quedó como una mole de cemento. Fotografía: Francisco Rodríguez.

Planta de San Juan de Sabinas: una mole de cemento

Por su parte, la planta tratadora de San Juan de Sabinas inició en 2010, según el contrato CEAS-FONCON-002-10 firmado con la empresa Eco Sistemas del Agua S.A de C.V por un monto 44 millones 464 mil, 410 pesos con 86 centavos. La construcción debería haber terminado el 1 de julio de 2011 y comenzar a tratar al menos 80 litros por segundo. 

La empresa contratista pertenece a Ramón Merino Loo, según el acta constitutiva obtenida en el Registro Público de Comercio. El dueño de la empresa fue diputado federal por el PAN del 2009 al 2012 (periodo en que se firmó el contrato), por mayoría relativa. 

Al cuestionar por transparencia al CEAS sobre el estatus de esta planta, primero refirió que existía un litigio con la empresa; entonces se pidió el estatus del litigio y en esta contestación, firmada por el director jurídico y de procedimientos del CEAS, Luis Salas Martínez, refirió que por una “imprecisión” se manifestó que había un litigio cuando no es así, y que simplemente la empresa no continuó con los trabajos “por solicitar incremento en los precios de los conceptos”.

A pesar de esta situación en la que se reconoce que la empresa no continuó con los trabajos, el CEAS respondió que no se hizo efectiva la fianza como lo marcaba la cláusula octava del contrato en caso de algún incumplimiento. Lo mismo ocurrió para el caso de la planta de Matamoros.   

En ambos casos el CEAS informó que nunca hubo una rescisión de los contratos.

“Debió pedir que se hicieran valer las fianzas y llamar a los constructores para que respondieran por el quebranto al erario y, a partir de ahí, se toman medidas administrativas y legales para poder resarcir el daño y se pudiera tener en uso estas plantas”, expuso Miguel Hernández Muñiz, abogado y director del Centro de Investigación en Agua y Derechos Humanos (CIADH).

Planta de Sabinas: un barril sin fondo

La planta tratadora de aguas de Sabinas prácticamente se terminó, pero como no se usó, comenzó a deteriorarse. 

En 2010 se firmó el contrato CEAS-FONCON-001-10 de 39 millones 994 mil 46.96 pesos para la elaboración de proyectos con las empresas: Servicios Integrales de Ingeniería y Administración de Obras S.A de C.V, GG Empresarial S.A de C.V y MAQSER Construcciones S.A de C.V., donde se incluía “la operación transitoria por 59 días a partir de la terminación de los trabajos”, los cuales según el contrato serían el 19 de junio de 2011. 

Sin embargo, nunca arrancó operaciones.

En 2021 se buscó reactivar su operación y se firmó un nuevo contrato (16 de julio de 2021), el CEAS-FEFMPH-OBR-20/2021, con la empresa Construcciones Servicios de Edificaciones y Obra Civil COSE, S.A de C.V. por $27,943,186.98. 

Esta empresa fue constituida apenas siete meses antes de ganar el contrato, según se corroboró  con el acta constitutiva de la empresa originaria de San Juan de Sabinas. Además, entre sus socios se encuentra Eliezer Abisai Macías Bocanegra, persona que aparecía en el directorio de proveedores y contratistas “sancionados con impedimento para presentar nuevo trámite de inscripción a los padrones de proveedores y contratistas” del 12 de marzo de 2021 al 11 de marzo de 2022.

El contrato consultado para este reportaje estipulaba la “Terminación, arranque, puesta en marcha y estabilización de la planta” para el 31 de diciembre de 2021. 

No obstante, en 2022 se firmó otro contrato con la misma empresa, el CEAS-FEFMPH-OBR-10/2022, de nuevo por la “Terminación, arranque, puesta en marcha y estabilización de la planta” por 19 millones 407 mil 973 pesos con 72 centavos; terminación que debió concluir el 9 de octubre de 2022.

La obra en Sabinas se ha deteriorado y a pesar del discurso para reactivarla, continúa como elefante blanco. Fotografía: Francisco Rodríguez.

Otra vez, nunca arrancó operaciones.

De acuerdo con el exdirector del CEAS, Antonio Nerio, se comenzó a rehabilitar la planta en 2022 e inclusive se le inyectaron las aguas negras de la ciudad, pero en abril de 2023 se presentó un problema estructural que derivó en la suspensión. 

“Una estructura de los trabajos originales de 2010 tuvo problemas, un agrietamiento en una columna, en un muro y tuvimos que vaciar la planta para rehabilitarla. Ya terminamos el proyecto de evaluación, para rehabilitarla y se han asignado recursos para hacer los reparos correspondientes y volver a echarla a andar”, comentó el semestre pasado el exdirector del CEAs, Antonio Nerio.

Nerio mencionó que se destinarían 3 millones de pesos más para reactivarla y que el periodo de ejecución era de tres meses. 

Pero concluyó la administración y no se puso en marcha.

A pesar de que esta planta se ha convertido en un barril sin fondo, es la más cercana a concluir y ponerse en operación. Aunque en caso de concretarse, más de una década después la planta ya fue rebasada y no tienen la capacidad que requiere la ciudad, pues fue concebida para tratar 80 litros por segundo, de acuerdo con el exdirector del CEAS.

Arturo Serrano, miembro del Consejo Ecológico de Participación Ciudadana (Cepaci) de Sabinas, aseguró que el municipio necesita ahora una planta que trate al menos 100 litros por segundo, consideró que quizá si desde un inicio hubiera operado, ya la hubieran ampliado para lo que se requiere en estos momentos.

“No creo que haya venido alguien a destruir esto, es el desuso, no creo que vaya a funcionar. Siempre la han hecho por pedacitos”, criticó Arturo Serrano durante un recorrido por la planta que se ha convertido en un elefante blanco.

Asimismo, el especialista señaló que el proyecto está viciado de origen, pues la colocaron en un lugar que no es el idóneo porque está en una zona plana.

“No sé cómo determinaron la localización. Nomás dicen ‘consíguete un terreno y ya’. No fue un buen lugar”.

 

Sin responsabilidad

Para este reportaje se obtuvo copia de los contratos firmados en 2009, 2010, 2021 y 2022 por la Comisión Estatal de Aguas y Saneamiento de Coahuila para la construcción de las plantas tratadoras de aguas residuales de estos tres municipios. 

Sin embargo, la secretaría de Finanzas de Coahuila y el CEAS se negaron a entregar copia de los pagos realizados por estas obras a las empresas. 

En una serie de solicitudes realizadas, el CEAS respondió que es la Secretaría de Finanzas la responsable de los pagos, mientras que Finanzas respondió que el responsable era el CEAS. Al realizar una tercera solicitud donde se les puso en evidencia, el CEAS ratificó que es la Secretaría de Finanzas la responsable, mientras que esta dependencia sugirió solicitar la información a la Secretaría de Infraestructura Desarrollo Urbano y Movilidad.Por su parte, la Conagua respondió que el agente de pago de la obra del municipio de Matamoros fue el CEAS y, como tal, responsable de los pagos. 

Semanario solicitó a la Conagua copia de las transferencias al gobierno de Coahuila del recurso federal que se utilizó en la construcción de la planta de Matamoros, y la instancia envío evidencia de la transferencia de 37 millones de pesos a la Secretaría de Finanzas de Coahuila.

Miguel Hernández Muñiz, abogado y director del Centro de Investigación en Agua y Derechos Humanos (CIADH), explicó que el CEAS debió haber tenido un expediente y generar los mecanismos de responsabilidad correspondientes para garantizar que se pudiera utilizar adecuada y correctamente el rec urso designado para ese objeto.

Dijo que en estos casos la Auditoría Superior de la Federación debió observar que las obras quedaron inconclusas con el recurso que se aplicó y hacer un llamado que concluyeran y, una vez que las observaciones no fueran solventadas, es decir, que no se terminaron de construir las obras, debió haber pedido que se hicieran válidas las fianzas.

A pesar de esto no hay evidencia de observaciones específicamente por los trabajos inconclusos de estas plantas.

En el caso de la Auditoría Superior del Estado (ASE), en el informe de indicadores y estudios específicos de 2012, la ASE ya encontraba en el Plan Estatal de Desarrollo la necesidad de que en Matamoros se terminara y operara la planta tratadora de aguas residuales y que se completara la de San Juan de Sabinas.

En el mismo año la ASE refería la necesidad de gestionar los recursos necesarios para la instalación de una planta tratadora de aguas residuales en Sabinas.

La Secretaría de la Función Pública tampoco tiene ningún expediente de alguna investigación.

Arturo Serrano, integrante del Cepaci en Sabinas, asegura que aunque se reactive la planta de Sabinas, ya estaría rebasada en su capacidad de tratamiento. Fotografía: Francisco Rodríguez.

Coahuila, último lugar del país en número de plantas

El derecho humano al agua no puede entenderse sin el saneamiento, y el tratamiento de aguas está vinculado a un asunto de salud, dice Miguel Hernández del CIADH. 

“Pone en riesgo otros derechos humanos, por eso juega un papel fundamental el tratamiento de estas aguas, porque al descargarlas en lugares que no son propicios se pone en riesgo a la población que tiene contacto con estas aguas”, comentó Hernández. 

La falta de operación de las plantas tratadoras de Sabinas, San Juan de Sabinas y Matamoros abonan a que Coahuila ocupe el último lugar del país, junto con Campeche, en cuanto a la menor cantidad de plantas tratadoras de aguas residuales, de acuerdo con el Inventario nacional de plantas municipales de tratamiento de aguas residuales en operación de la Conagua. 

Según el inventario de la Conagua, las 27 plantas de tratamiento de aguas residuales están en 13 de 38 municipios. La ciudad de Torreón es la que más plantas tiene, siete, y después se ubica Saltillo, con 6 plantas.

Sin embargo, el exdirector del CEAS, Antonio Nerio, desestimó estas cifras y argumentó que lo que importa es el porcentaje de agua que se trata y se devuelve tratada al medio ambiente. En Coahuila, dijo, se trata el 66% de las aguas residuales.

“Hay estados que pueden tener más plantas, pero solo tratan el 20% o el 40%. En Coahuila ocupábamos el lugar 17 en saneamiento, pasamos al lugar 16 con algunas pequeñas plantas que se instalaron. La cantidad de plantas tratadoras no es representativa”, aseguró.  

Las 27 plantas que tiene Coahuila representan una capacidad instalada de tratamiento de 5 mil 737 litros por segundo, según el inventario de la Conagua.

Pero otra forma de ver el vaso era la de Gloria Tobón Echeverri, doctora en tratamiento de agua y activista que falleció en noviembre pasado. Tobón Echeverri explicó antes de fallecer que más allá de las capacidades, el factor clave a considerar es que en Coahuila debería de existir por lo menos una planta de tratamiento residual en los 38 municipios.

“Si 25 municipios no tienen, habría que ver a dónde conducen el agua residual esos municipios. Podría haber un problema en cuanto a contaminación del acuífero, y eso hay que estudiarlo”, comentó Tobón Echeverri, quien fuera consultora en el área de tratamiento de aguas y aguas residuales. 

Las descargas de aguas residuales tienen dos caminos: en tierra o en un cuerpo de agua, explicó Vicente de Paul Álvarez Reyna, profesor investigador del departamento de Riego y Drenaje de la Universidad Autónoma Agraria Antonio Narro.

Las aguas negras las utilizan para regar cultivos. Deben de cumplir ciertos parámetros de acuerdo con las normas oficiales mexicanas y tener cuidado con el cultivo que se utilice porque representa un riesgo por los microorganismos patógenos que se encuentran presentes en el agua y pueden generar un problema de salud. Deben de utilizarse en forrajes”, expuso.

Las aguas negras traen mucha materia orgánica y nutrientes, y a largo o mediano plazo, los suelos se empiezan a contaminar, explicó Mario García Carrillo, profesor investigador de la Narro adscrito al departamento de Suelos.

“Así como tiene beneficios también trae todo lo que se genera en las industrias, en las casas. Ocasiona un ‘ensilatramiento’ (sales) de los terrenos, es un problema fuerte. Un incremento de suelos sódicos y suelos salinos. El agua residual así cruda tiene muchos detergentes de los hogares, mucho sodio, sales. Todo lo que usamos en las casas. Todo va al drenaje y si no se trata, con el tiempo va contaminando, degradando”, comentó.

El terreno se degrada, disminuye su capacidad productiva, y cuando es con metales pesados como cadmio, plomo, arsénico, cobre, son absorbidos por las plantas y después los regresan a la cadena alimenticia, detalló García Carrillo, especialista en suelos.

Por eso la doctora en tratamiento de agua, Gloria Tobón, enfatizó en la necesidad de analizar por cada municipio, examinar a dónde conducen los municipios el agua residual y qué sucede en ese punto.

El mismo Programa Estatal de Vivienda, Agua y Saneamiento y Regularización de la Tenencia de la Tierra reconoce que algunas de las causas por las cuales no se ha logrado tratar el total colectado de aguas “es por el número limitado de plantas tratadoras y por su falta de operación”.

Tanto Tobón Echeverri, García Carrillo y Álvarez Reyna, refirieron que un problema serio es cuando el agua residual se infiltra, contamina los acuíferos o se descarga en cuerpos de agua como arroyos y ríos.

Como el caso de Sabinas y San Juan de Sabinas, donde se descargan en el río Sabinas.

Las aguas negras de Sabinas desembocan en el arroyo Aguililla, cercano a la población de Sabinas donde juegan niños y niñas. Fotografía: Francisco Rodríguez.

Daño al río Sabinas

El arroyo Aguililla cruza algunas colonias de Sabinas, municipio de 64 mil habitantes. Niños y niñas juegan cerca del arroyo, se detienen en puentes y miran el agua. En el ambiente, el olor a estiércol predomina. Se trata de las aguas negras de la ciudad que son descargadas sobre este arroyo.

“Debería de correr por un tubo y llegar a la planta de tratamiento, y no venir de este arroyo. Son aguas de drenaje y debería de llegar cerrada”, señaló Arturo Serrano, miembro de Cepaci, mientras observaba el lugar donde justamente caían las aguas negras como cascada en el arroyo.

Esta agua que corre por el arroyo Aguililla sigue desembocando en el río Sabinas, mientras la planta tratadora que comenzó a construirse hace 13 años, sigue sin operar. 

“Estar soportando el olor de esto, pues está cabrón”, añadió Serrano al mismo tiempo que veía correr el agua negra sobre el arroyo y a los niños jugar cerca del cuerpo de agua.

Las descargas de aguas residuales de Sabinas y San Juan de Sabinas representan un riesgo para la población aledaña al cuerpo de agua, y un contaminante del río Sabinas.

La Comisión Nacional de Áreas Naturales Protegidas (CONANP) ha realizado 10 denuncias por la descarga de aguas residuales en el río Sabinas y la Conagua ha multado en cinco ocasiones al Sistema Municipal de Aguas y Saneamiento de Sabinas por la descarga de aguas residuales sobre el río Sabinas, según respuestas a solicitudes de información hechas para este reportaje.

Actualmente el río Sabinas, un río intermitente de 150 kilómetros de longitud, presenta problemas de contaminación principalmente por los desechos, la actividad minera y las descargas de aguas residuales, según José Antonio Dávila Paulín, director del área natural protegida del distrito de riego 04 Don Martín de la CONANP.

Dávila Paulín dijo que han monitoreado el agua desde el 2015 y en la parte baja encuentran mayor turbidez, procesos de descomposición y disminución de la cantidad de oxígeno disuelto.

Aseguró que han detectado mortandad de peces, lo que es un indicador de la calidad del agua.

Mario García Carrillo, especialista de la Narro, mencionó que cuando las aguas residuales se vierten a los ríos, deriva en un fenómeno conocido como eutrofijación, que es la degradación de los cuerpos de agua. 

“Ocurre lo que en muchas presas o cuerpos de agua, que está lleno de lirio acuático. Proliferan algas, lirio acuático, consumen el oxígeno y no permiten la vida acuática”, explicó. 

Arturo Serrano añadió que se necesitan analizar los daños, porque no se conoce el tipo de minerales nocivos que tenga el agua y que afecta no solo la flora y fauna del río Sabinas, sino también a las poblaciones.

José Antonio Dávila de la CONANP, agregó que el río es un elemento vivo que es dañado por estas actividades. Dijo que han identificado además 10 sitios de descarga de aguas negras a lo largo del río, independientes de las del municipio.

El director del área natural protegida mencionó que cuando hay cambios de administraciones les preguntan sobre su trabajo, y ellos siempre les expresan dos temas prioritarios: el manejo de residuos y la descarga de aguas residuales. 

El común denominador que argumentan es que no hay recursos para las plantas.

Para el caso de las plantas de San Juan de Sabinas y Matamoros no hay un presupuesto en 2024 para rehabilitarlas e inclusive, ya mejor se piensa en otras estrategias. 

El exdirector del CEAS, Antonio Nerio, dijo que quizá se puede encontrar otro tipo de tecnología o convenios con empresas que puedan interesarse en el uso de agua tratada. 

De hecho, el alcalde de Matamoros, Miguel Ramírez López, aseguró que ya platican con empresas para instalar y concesionar nuevas plantas de tratamiento de aguas.

Estas plantas deberían ser privatizadas. No tienen para pagar el mantenimiento”, recalcó Arturo Serrano de Cepaci.

Pero mientras se piensa en privatizar o realizar convenios con empresas, las plantas tratadoras de aguas residuales que comenzaron a construirse desde 2009, siguen allí, como elefantes blancos. 

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